(Selección de Josep Valls).

Bonos de Carbono: El Futuro ya está aquí

. sábado, 14 de noviembre de 2009

Por Nelson Núñez. Seguramente habrá escuchado más de una vez, a estas alturas, el concepto “huella de carbono” y lo habrá considerado como algo etéreo, que escasamente puede afectar a nuestro país y que solamente refleja una necesidad de mercados desarrollados y sofisticados. Bueno, la realidad de la huella de carbono es mucho más cercana de lo que se pudiera pensar.

Y cómo se expresa esa cercanía en la práctica? El 1 de enero de 2011 empezará a regir en Francia la ley Grenelle 2, que indica que los productos con mayor impacto ambiental (como los alimentos y derivados) deberán informar sobre las emisiones de gas de efecto invernadero (GEI) que generó su elaboración y transporte. No habrá distinciones entre productos locales o importados, y progresivamente se extenderá a todo tipo de artículos.

Asimismo, en Estados Unidos también, el Congreso está discutiendo la idea establecer, a partir del 2020, la obligación que los productos de importación (de países que no tienen obligaciones de reducción de emisiones comparables a los de Estados Unidos) deban comprar compensaciones de reducción. Algo similar se discute en el Parlamento Europeo.

Estas iniciativas pueden tener un gran impacto para la exportación nacional, que estará afectada por un mal de origen: la alta huella de carbono originada por las grandes distancias que recorre la producción nacional. Este pecado original deberá ser tomado en cuenta a la hora de generar herramientas que les permitan a quienes exportan mantener sus posiciones de mercado y su competitividad.

Pensando en este nuevo escenario, el sector financiero local se está alineando con el negocio del cambio climático al estructurar la primera bolsa de bonos de carbono del hemisferio sur. Dicha bolsa transará bonos que estarán basados en proyectos que reduzcan las emisiones de gases invernadero en Chile. De esta manera, Celfin Capital y Fundación Chile oficializaron el lanzamiento de la Santiago Climate Exchange (SCX) que será la encargada de transar los bonos de carbono de las empresas nacionales.

La institucionalidad de la SCX estará en proceso de diseño los próximos seis meses y al mismo tiempo también contactará a las empresas susceptibles de la emisión de bonos de carbono. Una vez que las empresas sean contactadas, realizarán proyectos destinados a la reducción de las emisiones de los Gases de Efecto Invernadero de sus producciones, los que serán evaluados por un directorio técnico. Una vez generadas las reducciones comprometidas por los proyectos, la SCX creará certificados que luego serán transados en la bolsa como bonos de carbono.

SCX pretende iniciar sus operaciones con proyectos que presenten reducciones desde 5 millones de toneladas métricas de CO2. Se espera que hacia 2020 las transacciones superen las 100 millones de toneladas de CO2 anuales. América Latina emite 972 millones de toneladas de CO2 al año y sus principales emisores son México, Brasil, Venezuela y Argentina. Hoy Chile emite en promedio 70 millones de toneladas.

Con esta iniciativa, el mercado Chileno toma la delantera regional y se posiciona como una alternativa para las compañías que puedan apreciar el gran beneficio que les significará participar en el mercado de bonos de carbono, y esto se expresa en múltiples aspectos.

El primer beneficio medible será la reducción de sus huellas de carbono y lo que ello significará en la retención o ampliación de sus cuotas mercado actuales y también en el beneficio que les traerá al poder acceder a financiamiento adicional derivado de la venta de estos instrumentos.

SCX ya está en marcha, ahora es el turno de las empresas de tomar la iniciativa y aprovechar las oportunidades que el mercado les está ofreciendo. Aún hay tiempo de adaptarse a esta nueva realidad y seguir por la senda del crecimiento. Mientras más tiempo se deje pasar, mayores serán los espacios de mercado que se perderán, porque al menos una cosa es clara cuando hablamos del cambio climático y los bonos de carbono: el futuro ya está aquí y no podemos esperar que nos encuentre desprevenidos.